Considero que todos somos seres espirituales, y que desarrollamos más o menos este potencial.

Desde mi infancia me sentí atraída por la observación pura, de hecho siempre creo que mi primera meditación fue observando las hormigas cuando hacen sus trabajos llevando provisiones a sus hormigueros. Las miraba con muchísima atención, abstraída totalmente del entorno que me rodeaba.

Cualquier momento que vivas con plenitud, lo puedes transformar en meditación.

Mi primer acercamiento al Yoga fue en el año 2000 por un trastorno psicosomático que me producía dolor físico y desequilibrio emocional, y me generaba no sentirme feliz en mi día a día.

En el año 2002 empecé formándome en Hatha y Kundalini Yoga. Y luego en otros estilos y especialidades como Yoga hormonal y menopausia, hipopresivos y Yoga Nidra. Muy dedicada en los últimos años a su estudio, práctica y divulgación.

Es por ello que el aprendizaje sigue siendo una constante en mi camino. Me siento en reciclaje constante!!

Cuando no movemos la energía no fluye y se estanca, dando origen a la enfermedad física, mental o emocional.De ahí el gran beneficio que nos aporta esta ciencia milenaria. El fluir natural que nos conduce a la esencia de cada uno de nosotros.